Escribiré
para hacerme creer que la vida me importa -le dijo a alguien, que hacía mucho
tiempo no estaba.
domingo, 18 de mayo de 2014
lunes, 5 de mayo de 2014
Sapiencia
El cementerio comenzó a crecer más que cualquier otro lugar en el pueblo.
También eso es la vida, dijo el más anciano de los que quedaban vivos.
domingo, 27 de abril de 2014
Ro-ca-ma-dour
Perdí
a Rocamadour cuando tenía diez. Él, en años humanos, tenía muchos más. Sucedió el
día en que todos decidieron, o más bien no decidían, qué mascota querían tener
en casa y entonces optaron por robarse la de algún vecino o alguien más. Así
desapareció Rocamadour y llegó Solovino, únicamente por unos días pues el
problema se volvió a presentar un par de veces más. Veces en las cuales yo solo
deseaba que regresara Rocamadour. Hubo una gran confusión, un gran revoltijo
entre dueños y mascotas por unos días porque algo pasó, no sé qué, pero de
pronto pareció que todos estaban inconformes con los animales que poseían o
querían poseer más. En el proceso, a los animales se les hizo mucho daño, sobre
todo psicológico pero también de carácter físico. Y cuando éstos sintieron que todo
podría ocurrir una vez más, resolvieron mejor dejar este poblado. Se fueron muy
tranquilos, ninguno se despidió pero ni falta que hizo pues todos entendimos lo
que estaba sucediendo y salimos a las calles para verlos partir. Yo, debido a
mis lágrimas, no veía mucho; así que me fijé bien en lo que iban a decir mis
padres. Mientras mi madre veía cómo nuestras mascotas se iban, mi papá se animó
a preguntar: ¿hasta dónde podrán llegar estos pobres? y un momento después,
ella respondió: se puede llegar muy lejos José, aunque, como Rocamadour, en
lugar de cuatro patas se tengan tres.
sábado, 26 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
Pagaré, pagaré
Cuando se permitió enamorarse dos o más veces en la vida la esposa de
Ruperto no lo pensó demasiado. Agarró sus cosas y todo el dinero del que había
sido su hombre y se fugó del pueblo con un individuo veinte años menor. Ellos llevaban
treinta años de casados y se habían unido cuando ambos cumplieron las quince
primaveras. Nadie buscó las razones, ni siquiera el pobre Ruperto, que había
guardado todos sus ahorros adentro de su colchón. Se quedó solo y pobre pero se
hizo el fuerte y para demostrarlo, dio una gran fiesta cuando la historia se
supo. Y para su mala fortuna, también se supo que no trabajaba más con el señor
Gobernador. Nadie le dio más de la importancia necesaria al asunto e incluso
algunos le prestaron dinero para realizar el festejo.
Los días transcurrieron mientras todos sentían pena
por él; a causa de su esposa y a causa del dinero que, viéndolo bien, eran una
sola causa. Extraviado, Ruperto no lograba conseguir trabajo y algunos
sospechaban que ni lo deseaba. En cambio, se dedicó a pedir siempre prestado
aduciendo su fructífero pasado y su, según él, prometedor futuro pues confiaba recuperar
su puesto dentro Gobernación y hasta prometía el regreso de su esposa, muy arrepentida. Mi papá le prestó dinero en tres ocasiones, pero en el cuarto
intento, se negó diciéndole que nada se puede comprar con el pasado y, mucho
menos, con el futuro.
lunes, 31 de marzo de 2014
La primera sociedad anónima
Cierto día descubrieron, en las afueras del pueblo, un agujero en la
tierra bastante grande. Sin embargo, eso no fue lo sorprendente; lo que sorprendió a todos fue que en ese agujero, decían, había una gran cantidad de monedas
de oro. Esas monedas, continuaron, servirían para conseguir todas las cosas que
se anhelaran. Por lo tanto, y de pronto, todos los ojos, todas las manos y todos los
pasos se dirigieron hacia la dirección de aquel descampado. Pero cuando los más rápidos llegaron, se toparon con la sorpresa de que el señor
Gobernador y uno de sus compadres habían llegado primero y éstos, lo único que dijeron fue: los que quieran trabajar podrán hacerlo,
buscando y sacando más y más monedas, más
y más profundo.
Semanas después el agujero se llenó de tierra
de nuevo, esta vez atrapando a quince hombres, cuatro niños, dos mujeres y un perro. Los desapareció para
siempre y por completo. Sus familiares y algunos otros pusieron el grito en el
cielo pero nadie pareció escucharles. Solamente el padre Juan de Dios los pudo
consolar y reconfortar ofreciéndoles, a
todos los reclamantes, trabajo en el nuevo agujero que acababan de
descubrir.
La diferencia es que ahora yo me asociaré con el señor Gobernador y su compadre para que todo salga bien, dijo. Y cuando le preguntaron por sus desaparecidos les contestó, para tranquilizarlos y convencerlos, que no pasaba nada, que polvo fuimos y al polvo siempre volvemos.
La mayoría comenzó a laborar el lunes siguiente.
La diferencia es que ahora yo me asociaré con el señor Gobernador y su compadre para que todo salga bien, dijo. Y cuando le preguntaron por sus desaparecidos les contestó, para tranquilizarlos y convencerlos, que no pasaba nada, que polvo fuimos y al polvo siempre volvemos.
La mayoría comenzó a laborar el lunes siguiente.
lunes, 24 de marzo de 2014
El drama surge de la vulnerabilidad de
hombres vitales, tenaces, que ni son cautivos de la debilidad ni están hechos
de piedra y que, casi inevitablemente, están abrumados por una visión moral
borrosa, por culpabilidad real e imaginaria, lealtades contradictorias, deseos
urgentes, anhelos incontrolables, amor inviable, por la pasión del culpable, el
sueño erótico, la ira, la discordia interior, la traición, por pérdidas
drásticas, vestigios de inocencia, ataques de amargura, enredos insanos,
subestimaciones, una comprensión desbordada, temor prolongado, acusaciones
falsas, lucha incesante, enfermedad, agotamiento, separación, locura,
envejecimiento, agonía: hombres impávidos aturdidos por la vida ante la cual
estamos indefensos.
Éste no es para nada un rinconcito tranquilo
del mundo.
-Philip Roth.
domingo, 23 de marzo de 2014
El abrazo perdido
Una tarde, ya viudo, estaba viendo apagarse el día afuera de casa cuando
de pronto llegó mi vecina Nemesia para darme un abrazo. Fue un abrazo rápido
pero intenso por su parte, tanto que ni me di cuenta del momento en que me
levanté de la mecedora para saludarla y únicamente recuerdo a partir de que
ella me rodeó con sus brazos. Yo correspondí esa muestra de afecto, la verdad,
sin embargo no dejó de sorprenderme por la repentina efusión de la mujer.
Cuando nos separamos le pregunté con la mirada qué pasaba. Nada, respondió, es
solo que me nació la sensación hace un rato de que traigo perdido un abrazo, yo
creo por toda mi soledad. Y entonces la vi irse. A la mañana siguiente supe que
lo mismo hizo con mi vecino y con el otro y con el otro y con el otro y así,
hasta llegar a la salida del pueblo y luego seguir todo el camino seco abrazando
a cada piedra con la que se encontraba.
domingo, 16 de marzo de 2014
Bienvenido
Nadie nunca
entendió porque sus padres le habían puesto Bienvenido. Y la verdad, él tampoco
tuvo mucha inquietud por saberlo. Fue como si todos lo intuyéramos pero ninguno
terminara por aceptarlo. De sus padres nunca salió un comentario al respecto y
tal vez por ello tuvo una vida normal.
Con el paso del tiempo supusimos que la sorpresa se nos presentaría al
momento de que Bienvenido muriera y decidimos, entre todos, vigilarlo siempre y
en todo momento hasta que su muerte pasara. El acoso duró solamente un par de
años; años en los que Bienvenido sufrió un cambio muy extraño. Comenzó a
mirarnos con odio y en ese momento supimos que estaba a punto de suceder su
final.
Todos queríamos ser testigos del momento para ver qué pasaba con
Bienvenido cuando se marchara al mas allá; cuando se transformara, junto con su
nombre, en alguien más; cuando, por decirlo así, dejara de ser Bienvenido.
miércoles, 5 de marzo de 2014
Un legado
Aquí todos se enamoraban solamente una vez en la vida. Era parte de la
historia, de la tradición. Sin embargo, eso cambió cuando Azucena llegó a la
adolescencia. Ella fue mi amiga y yo creo por eso no se enamoró nunca de mi
aunque sí lo hizo de la mayoría de los jóvenes del pueblo. Incluso de algunos
señores. Decía que no lo poda evitar, como tampoco podía controlar los instantes
y la regularidad de sus enamoramientos.
Entonces la gente comenzó a verla mal, con ojos
críticos y negando con la cabeza, hasta el día en que uno de sus enamorados le
dio a beber de una yerba que le dijeron haría se quedara solamente con él. La
bebida le hizo mucho daño y Azucena murió. A partir de entonces todos en el pueblo se permitieron enamorarse
de otras personas, unas después de otras claro, pero siempre y cuando todo eso se
hiciera con muchísimo cuidado. Claro que
no todos hicieron caso de esta última recomendación y en ocasiones todo
se complicaba; a veces por un rato y solo para una persona, a veces para el
resto de la vida y algunos otros más.
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